Una muerte astronómica
El astrónomo Marc Aaronson abrió la escotilla del observatorio Kitt Peak mientras la cúpula rotaba. La cúpula no sabía que no debía seguir girando.
1987 fue un año de grandes observaciones científicas: el cometa Halley aún resonaba en la memoria y la supernova 1987A iluminó los telescopios de medio mundo. Qué ironía, entonces, que el único caso digno de estos anales llegara precisamente desde un observatorio. El astrónomo Marc Aaronson eligió el peor momento posible para asomarse por la escotilla del observatorio Kitt Peak mientras la cúpula completaba su rotación, demostrando que, en el universo, no todo lo que gira en tu entorno lo hace en tu favor. El resultado fue definitivo.
El astrónomo Marc Aaronson abrió la escotilla del observatorio Kitt Peak mientras la cúpula rotaba. La cúpula no sabía que no debía seguir girando.