Andria: el explosivo antes del cajero
Dos hombres murieron en una explosión en Andria en septiembre de 2026. Los investigadores apuntaban a un artefacto para asaltar un cajero automático.
Los Darwin Awards en su forma más pura. Estos son los casos en que el protagonista no sobrevivió a su propia decisión.
Documentados con fuentes verificadas, cada caso aquí reunido representa un episodio en que la imprudencia, el exceso de confianza o el desconocimiento de leyes físicas básicas tuvieron consecuencias irreversibles. No se trata de accidentes fortuitos: en todos ellos existía información disponible, señales de advertencia o precedentes que hacían previsible el desenlace.
La selección natural, tal y como la formuló Darwin, no requiere intención. Requiere únicamente que determinadas decisiones tengan consecuencias sobre la probabilidad de reproducción futura. En estos casos, esa consecuencia fue definitiva.
Dos hombres murieron en una explosión en Andria en septiembre de 2026. Los investigadores apuntaban a un artefacto para asaltar un cajero automático.
En septiembre de 2026, dos hermanos saltaron de un ferry en Cambrils para llegar a nado a un chiringuito. Uno murió antes de alcanzar la costa.
El 12 de junio de 2026, Al-Qaqa Ibn Antar, conocido como Spider-Man de Yemen, cayó al escalar sin protección la pared de un cráter en Damt.
En marzo de 2026, una mujer se acercó a un elefante herido en Namibia. NBC documentó que le tiró de la cola antes de que el animal la atacara.
Caue Brunelli Dezotti, urólogo brasileño de 38 años, celebraba la final de la Copa Libertadores 2025 encaramado en el techo del segundo piso de un autobús turístico descapotable en Lima. El puente Bajada de Baños tenía una opinión distinta sobre la altura disponible.
Balin Miller murió en El Capitán, Yosemite, en octubre de 2025, durante una escalada transmitida por TikTok. El relato del suceso y las fuentes publicadas.
Patrick Prentice, 33 años, celebraba el 4 de julio en Iowa con fuegos artificiales. Las autoridades determinaron que sostenía el tubo lanzador en la mano en el momento de la explosión. Se retiró del acervo genético con nota.
Un residente de Hawaii de 33 años saltó las barreras del área restringida del cráter del Kilauea buscando, según se especula, contenido para redes sociales. El área estaba cerrada por terreno inestable y acantilados. Consiguió contenido.
Un grupo de amigos canadienses decidió cruzar un lago helado en moto de nieve a pesar de que el espesor del hielo en el centro era claramente insuficiente para soportar el peso de los vehículos. Los locales les habían advertido.
El submarino Titan de OceanGate implosionó durante una inmersión al Titanic en junio de 2023. El caso, las advertencias previas y las cinco personas a bordo.
Cameron Wilson guardaba droga en el ano y una pistola en el bolsillo. La pistola se disparó sola. Los médicos encontraron el resto. Un delincuente con 13 condenas previas que no aprendió la lección en ninguna de ellas.
India lidera el ranking mundial de muertes por selfie, con cientos de fallecidos anuales buscando la foto perfecta en lugares peligrosos. El país ha tenido que crear zonas oficiales de 'prohibido selfie' en puntos críticos.
Pattanadech Homhuan cayó del balcón de un hotel de Bangkok en 2019 tras salir a buscar señal de móvil. Participaba en un torneo de Realm of Valor.
En diciembre de 2018, un hombre murió en una escalera mecánica de la estación de Amtrak en New Carrollton. Las cámaras permitieron reconstruir la caída.
John Allen Chau intentó contactar con los habitantes de Sentinel del Norte en 2018. Su viaje, los acercamientos y lo que relataron los pescadores.
Una mujer de 58 años paró el coche en Castle Hill para comprobar si las bolsas estaban en el maletero. El coche, sin freno de mano, resolvió el asunto a su manera.
Cuatro buscadores de geocachés entraron en un canal subterráneo de Praga con alerta de tormenta activa. Dos salieron. Uno no. El cuarto nunca fue encontrado.
Tres casos de 2018 con un denominador común: la cadena de decisiones que precede al desastre es siempre más interesante que el desastre mismo.
Anthony Gonzalez, electricista de profesión, sorteó varios conos naranjas de advertencia en la Ruta 208 de Franklin Lakes, Nueva Jersey, para evitar un atasco. Al otro lado de los conos había un cable eléctrico caído. Su coche ardió al contacto.
Dos conductores chocaron cerca de Stary Krzew, salieron de sus coches y decidieron resolver el asunto con los puños en medio de la carretera. Un camión resolvió el asunto por ellos.
El 14 de febrero de 2018, en Berlín, un hombre empujó a su pareja al río helado y saltó tras ella. Ella nadó hasta la orilla. Él no sabía nadar. El Havel resolvió la disputa.
Imad al-Alami, cofundador de Hamas y veterano de décadas de conflicto armado, no sobrevivió a la revisión de su propia pistola en Gaza: un disparo accidental en la cabeza durante la inspección.
Zaim Khalis Kosnan capturó una pitón para venderla e intentó llevarla en moto en Malasia en 2018. La serpiente se enroscó en su cuerpo durante el traslado.
Lim Ba, conocido como Perro Negro, no salió del wok en Malasia durante su ritual habitual de purificación: sentarse en posición de loto dentro de un gran recipiente de acero inoxidable con fuego debajo.
Un instructor y su alumno de la Marina de los Estados Unidos realizaron maniobras acrobáticas a 65 metros de altitud en un caza de entrenamiento T-45C Goshawk. La altitud mínima reglamentaria era de 150 metros. Ninguno de los dos continuó el vuelo.
Cody Horn, de 28 años, pilotaba un carrito de golf atado a un vehículo con una manguera de jardín por la Highway 4 de California. El carrito cruzó el carril contrario y chocó de frente con un camión.
Evgeny Chernov y Yana Kryuchkova aparcaron su Niva en punto muerto junto a un lago en Volgogrado. Los movimientos dentro del vehículo lo pusieron en marcha. El lago se los quedó a los dos.
Un hombre de 47 años en Rouen intentó salir por la ventana de su habitación bajando por un cable Ethernet. Su madre lo había encerrado para que se le pasara la borrachera. Era el noveno piso.
Nitzia Corral, 18, y Clarissa Miranda, 17, se subieron a una camioneta junto a la pista de aterrizaje de Chinipas, Chihuahua, para hacerse una selfie. Un avión en maniobra de aterrizaje las alcanzó con el ala.
Un hombre de 31 años intentó reventar una máquina de billetes en Dortmund rociándola con aerosoles inflamables. La máquina se vengó.
Un ladrón intentó entrar a la farmacia Rowlands de Queensbury, Bradford, quitando tejas del techo. Al descender por el hueco, su propia ropa lo estranguló. Su cuerpo fue encontrado semanas después.
Jonathan Chow, de 17 años, dijo a su amiga Ruth 'grábame con Snapchat y salto' en el cuarto piso de Orchard Central, Singapur. La cornisa que eligió era de cartón decorativo. Cayó 18 metros.
Moses Ndlovu y dos amigos intentaron acorralar tres elefantes machos en una zona abierta en Zimbabwe. Los elefantes tenían otros planes.
Un estudio de 98 especímenes de mamut lanoso reveló que el 69% eran machos. La explicación: los machos vivían solos, tomaban malas decisiones y acababan atrapados en el barro.
En Noruega, una persona con inmunodeficiencia consumió rakfisk —trucha fermentada artesanal— contaminado con Clostridium botulinum. La toxina botulínica es la más letal que existe por gramo. No tiene sabor ni olor. No dejó margen de maniobra.
Un buzo australiano decidió que llevar el equipo de respiración era demasiado engorroso. Bajó en apnea a 40 metros de profundidad. La hipoxia de aguas profundas no da señales de aviso antes de matar.
Adelir de Carli despegó de Brasil con mil globos de helio en 2008. Llevaba un GPS, pero durante el vuelo pidió ayuda para usarlo. El relato y sus fuentes.
Darren Cowley intentó entrar a robar en casa de un vecino rompiendo la ventana con la chaqueta en el brazo. Los cristales le cortaron la arteria. Los servicios de emergencia llegaron tarde al parque, a 800 metros.
Tres amigos en un bar de Svay Rieng encontraron una mina antitanque sin detonar de 25 años. Decidieron usarla como elemento de juego.
El futbolista rumano Mario Bugeanu y su novia aparcaron en el garaje con el motor en marcha. El monóxido de carbono hizo el resto.
Un ladrón asistió al servicio dominical en la Catedral de Todos los Santos de Nairobi y aprovechó el momento del cepillo para llevarse el dinero. La congregación lo vio. Huyó a una carretera muy transitada. Un autobús cerró el caso.
Fred Brooks, fontanero de 46 años, entró en una alcantarilla para localizar un atasco. Salió sin colocar los conos de advertencia. Un vehículo que pasaba resolvió el asunto.
Betty Stobbs, 67 años, fue derribada por su propio rebaño al borde de una cantera en Durham. Iba a darles de comer.
Un hombre en Canadá se disfrazó de momia envolviéndose de pies a cabeza en algodón. Mientras esperaba para las fotos de Halloween, encendió un cigarrillo. Las quemaduras terminaron el trabajo a la mañana siguiente.
Un hombre de 34 años había saltado de todos los puentes del río Wensum en Norwich. Cuando se quedó sin puentes, subió a lo alto de un aparcamiento de varios pisos y preguntó a los transeúntes cuánta profundidad tenía el agua. Luego saltó.
Daniel Wyman y un amigo lanzaron un petardo equivalente a un cuarto de barra de dinamita al lago para aturdir peces. Una ráfaga de viento empujó su barca de aluminio justo encima del artefacto.
Bob Herschler, 77 años, metió la pipa encendida en el bolsillo de la camisa. Las llamas alcanzaron una caja de cerillas. Las quemaduras y la neumonía terminaron el trabajo en el Harborview Medical Center de Seattle.
Un piloto privado aseguró su Piper PA-32 contra ladrones con un cerrojo en la columna de control equivocada, luego despegó borracho. Las llaves del candado aparecieron en el suelo de la cabina.
Jian, camarero de 67 años del Hyatt Regency de Chicago, cayó por el conducto de ropa sucia de 20 pisos. Fue encontrado envuelto en 45 kilos de lencería.
Randy Nestor llevaba diez años robando coches en Pittsburgh y prendiendo fuego a los que se sobrecalentaban. El último que quemó lo tenía a él dentro. La manija de la puerta estaba rota.
Matthew y sus amigos robaron el cojín acolchado de la base de una torre de teleférico en Mammoth Mountain para usarlo de trineo. Matthew se estrelló contra la misma torre a la que había robado la protección.
Michael Gentner, 23 años, se ofreció voluntario para resolver el problema de un pez que había crecido demasiado en una pecera: intentó tragárselo vivo. El pez ganó.
Un hombre de 20 años jugaba al baloncesto en el garaje de su casa en Melbourne. Después de encestrar, se colgó del aro para celebrarlo. Los ladrillos cedieron y el muro entero se derrumbó sobre él.
Jeffrey Hoffman, cadete ROTC de 23 años, quiso demostrarle a su compañero Nick Berrena que un cuchillo no podía penetrar un chaleco antibalas. Para la demostración usó a Berrena como sujeto de prueba. El chaleco no era antibalas.
Dos hombres de Java Oriental conectaron las mechas de sus petardos ilegales a una batería de moto y arrancaron el motor. La explosión se escuchó a dos kilómetros.
Un hombre de 29 años se tragó la pezonera de lentejuelas que había quitado oralmente a una bailarina exótica en un local de Phillipsburg, Nueva Jersey. La vía respiratoria no cooperó.
Marcelo, 25 años, cruzó en bicicleta la pista de aterrizaje del aeropuerto de Sorocaba escuchando el walkman a todo volumen. No oyó el avión bimotor que aterrizaba.
Dos casos en los que la decisión de exhibirse en público tuvo el mismo resultado: un hombre en Dallas que saltó de un puente de ferrocarril huyendo de la policía, y una mujer en San Francisco arrastrada por un tren.
Cuatro adolescentes de Malasia pasaron meses cavando túneles en la orilla de un río para usarlos como trincheras en un juego de guerra imaginario. El derrumbe se quedó con tres de ellos.
Daniel Jones cavó un agujero de dos metros y medio en la playa de Buxton para tener intimidad. La arena opinó diferente.
Jerome Bullock construyó una cuerda de treinta metros con sábanas, rompió la ventana supuestamente irrompible de su celda y comenzó a descender. El cristal cortó la tela. Cayó 45 metros.
Jerome Bullock construyó una cuerda de sábanas de 111 pies para escapar de la cárcel del condado de Allegheny. Necesitaba 197.
Wayne Roth fue mordido por una cobra, rechazó el hospital y se fue a un bar a presumir. El veneno tardó unas horas. Él no esperó tanto.
Durante una excursión de empresa en autobús por Holanda, dos empleados sacaron la cabeza por la ventana del techo mientras cantaban. El autobús entró en un viaducto.
Eric Barcia improvisó un puente elástico con cinta americana y cuerdas de bazar. Midió todo menos lo más importante: la distancia al suelo.
Un ladrón accedió al balcón del piso 12 de un edificio en Calgary. Cuando el inquilino gritó, el intruso cayó al intentar huir. Nadie supo nunca cómo había llegado hasta allí.
Una mujer de Wichita dejó a su hijo de 10 años mover el coche en marcha atrás para despejar la entrada. Tropezó guiándolo, el niño pisó el acelerador y la atropelló. El chico quedó ileso.
Santiago Alvarado, 24 años, intentó robar una tienda de bicicletas en Lompoc, California, entrando por el techo. Para tener las manos libres, se puso la linterna en la boca. La caída resolvió el problema de las manos y el de la linterna al mismo tiempo.
Gregory usó un mechero para ver dentro del cañón de su escopeta de avancarga. Desde dentro, la escopeta también le vio a él.
Grant Williams tenía una pitón birmana de casi cuatro metros llamada Damien. La semana antes del incidente le había dado un pollo. La serpiente tenía hambre.
Un operario de ferrocarril en Finlandia intentó desacoplar un vagón en marcha para ahorrar tiempo. Las ruedas del vagón de amoníaco no esperaron su aprobación.
Una familia fue a visitar el lago donde Susan Smith ahogó a sus hijos. Aparcaron el coche en la rampa de botadura. Olvidaron el freno de mano.
Dos hombres bebidos cruzaron el foso del recinto de un tigre en el zoo de Calcuta para ponerle una guirnalda de caléndulas al cuello. El tigre tenía otras ideas.
Una noche de alcohol, nabos congelados y una motosierra. En algún punto de esa secuencia, Krzysztof Azninski decidió subir la apuesta definitiva.
Stefan Macko, 55 años, subió a una silla con ruedas para limpiar su comedero de pájaros en el balcón del piso 23. La silla se movió. El comedero quedó limpio.
Los restos de Neil Wilson, 49 años, aparecieron en un prado cerca de la presa de Toolondo. Llevaba un traje de plástico verde casero que imitaba a un pez. La cremallera estaba en la espalda.
Con diez pulgadas de lluvia encima, el río Big Piney Creek desbordado y sin chaleco salvavidas, Stephan decidió que era el momento perfecto para hacer rafting. Los remadores expertos intentaron disuadirle.
Un pollo cayó en un pozo de 60 pies en el sur de Egipto. Seis personas se quedaron en el fondo intentando rescatarlo. El pollo sobrevivió.
Un empleado de una planta de hielo en Christchurch encontró una forma de sortear el sistema de seguridad a prueba de fallos de la máquina: un trozo de metal sobre el pedal. La máquina siguió funcionando. El empleado no.
James Burns, 34 años, necesitaba localizar un ruido en su camión. Su solución: colgar por debajo del vehículo en marcha mientras un amigo conducía. La ropa se enganchó en el eje de transmisión.
Un cable de alta tensión había caído sobre un coche en Michigan. El propietario decidió quitarlo con las manos. La corriente que circulaba por el cable no era negociable.
Un universitario disfrazado de Drácula clavó un cuchillo en una tabla de pino cosida a su camisa para simular una estaca. La madera no aguantó y la hoja llegó al corazón.
Un policía de Illinois con 20 años de servicio intentó explicarle a un colega cómo su compañero se había suicidado accidentalmente. Olvidó descargar la Magnum 357 antes de la demostración.
Garry Hoy cayó desde su despacho en Toronto al demostrar la resistencia de una ventana en 1993. El cristal aguantó; la estructura que lo sujetaba cedió.
Un vendedor de 24 años se empotró contra una mediana de la I-95 de Florida en 1993 a 130 km/h. Llevaba el manual de ventas abierto sobre el pecho.
Ken Charles Barger, 47 años, oyó el teléfono sonar junto a su cama y, en la oscuridad, agarró el objeto equivocado: un revólver calibre 38.
En 1992, un hombre intentó robar el Pancake Pantry de Nashville descendiendo por el conducto de extracción de la cocina. Para caber, se desnudó. No calculó bien la anchura del codo del conducto.
Harris Simwaba, de 28 años, mordió al pez que acababa de pescar en el río Chungu, Zambia, para matarlo. El pez tomó nota y respondió bloqueando la vía respiratoria de su captor.
Un joven ebrio de veinte años se indignó cuando una serpiente de cascabel le sacó la lengua. Decidió devolver el gesto sosteniéndola frente a su cara y sacándole la lengua. La serpiente no lo tomó como un cumplido.
Dos pilotos a bordo de un Piper PA-34 sobre Florida. El asiento del copiloto, reclinado a tope. Ninguno llevaba cinturón. El informe de la NTSB es tan claro como el parte de accidente.
Tres hombres de Eaton robaron un cerdo de 180 kg en la noche del 4 de julio de 1991. El cerdo sobrevivió. Los tres hombres no llegaron al amanecer.
Un ladrón de 34 años intentó robar el motor de un camión Bedford desde abajo, sin grúa. El motor necesitaba tres personas para levantarse. Él estaba solo y tumbado boca arriba.
El 3 de febrero de 1990, David Zaback intentó atracar H&J Leather & Firearms, una armería de Renton, Washington, con un coche patrulla aparcado en la puerta y un agente uniformado en el mostrador.
Un atracador robó la pistola del 45 de un veterano de la Segunda Guerra Mundial y la usó para atracar una tienda. Cuando el arma hizo clic, miró por el cañón. La munición de cuarenta años tardó un instante más en decidirse.
El mentalista soviético E. Frenkel creía poder detener vehículos con la mente. Empezó con bicicletas. Terminó con un tren de mercancías cerca de Astrakhan en septiembre de 1989.
Un estudiante de kung fu tomó al pie de la letra las palabras de su instructor y saltó al recinto de los leones del zoo de Melbourne para probar sus habilidades.
Ivan McGuire, paracaidista con 800 saltos, filmaba una lección cuando saltó del avión sin haberse puesto el paracaídas. La cámara de su casco lo grabó todo.
El astrónomo Marc Aaronson abrió la escotilla del observatorio Kitt Peak mientras la cúpula rotaba. La cúpula no sabía que no debía seguir girando.
La Gran Tormenta de 1986 dobló un chopo contra su tejado. El propietario subió a serrarlo a horcajadas. Los expertos calcularon la energía en la de una batería de cañones de campo.
Dos furtivos cargaron una balsa de goma con cuernos de alce puntiagudos para cruzar el río Gardiner de noche. El río estaba en crecida de primavera. La balsa era de goma.
David Grundman disparó contra un cactus saguaro en Arizona en 1982. Un brazo de la planta se desprendió y cayó sobre él. El caso y su documentación.
En la feria de Amarillo, Texas, unos pintores cerraron el circuito con un transformador al desplazar el andamio. Los funcionarios llegaron a investigar y recrearon el experimento con idéntico resultado.
Kenneth Swyers, 33 años, quería aterrizar en paracaídas sobre el Arco Gateway de St. Louis para impresionar a su mujer en su cumpleaños. El servicio de parques había denegado el permiso. El viento tenía sus propios planes.
Terry Kath, guitarrista fundador de Chicago, retiró el cargador de su pistola del 9 mm en una reunión con amigos y se la llevó a la sien para demostrar que estaba descargada. Había una bala en la recámara.
Las unidades de inteligencia de Irlanda del Norte usaban maletines que se autodestruían al abrirse sin desactivar. El pasador de seguridad era un objeto pequeño y delgado. La regla también.
El 17 de agosto de 1969, el huracán Camille arrasó la costa de Mississippi. Varios residentes de los apartamentos Richelieu ignoraron las órdenes de evacuación. El Camille no negoció con ocho de ellos.
En la planta nuclear de Mayak, un supervisor ignoró la prohibición del controlador de radiación, entró en la sala con plutonio concentrado y desencadenó la mayor reacción en cadena del accidente. Murió un mes después.
Charles Stephens, barbero de Bristol, necesitaba dinero. Eligió el barril, el Niágara y un yunque como lastre. Solo el brazo llegó al otro lado.
Franz Reichelt saltó de la Torre Eiffel en 1912 para probar su traje paracaídas. Los ensayos anteriores, el permiso de la prueba y el salto filmado.
William Padgett sobrevivió a un intento de asesinato con un rifle descargado en 1878. Nueve años después, la trampa para osos que revisaba en solitario cerró el ciclo.
Clement Vallandigham se disparó mientras preparaba la defensa de un acusado en 1871. La demostración accidental y el juicio que terminó sin su abogado.
Gouverneur Morris redactó el Preámbulo de la Constitución de Estados Unidos. En 1816 la infección resultante de despejarse la uretra con una barba de ballena puso fin a su notable carrera.
La Conspiración de la Pólvora de 1605 fracasó antes del atentado. Al huir, los conspiradores extendieron pólvora mojada ante el fuego de Holbeche House para secarla. Una brasa la encendió y varios quedaron malheridos.
Luis III gobernó Francia con éxito militar durante tres años. Murió en 882 persiguiendo a una chica a caballo sin ver el dintel de una puerta baja.
Crisipo de Solos, fundador del estoicismo y autor de más de 700 tratados sobre el autocontrol, murió alrededor del 206 a.C. tras reírse sin parar al ver a un burro comerse sus higos. Diógenes Laercio lo recogió sin aparente ironía.