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Premios Darwin 882

El año 882 nos dejó exactamente un caso, pero de una calidad histórica difícil de superar: Luis III de Francia, rey victorioso y jinete distraído, demostró que se puede sobrevivir a los vikingos y no sobrevivir a un dintel. Tres años de exitosas campañas militares, una Francia más segura y un prestigio en alza… todo ello eclipsado en un instante por la combinación de un caballo al galope, una joven que huía y una puerta de altura insuficiente. El resultado, como suele decirse, fue definitivo.