Buceo en apnea en aguas de 40 metros
Un buzo australiano decidió que llevar el equipo de respiración era demasiado engorroso. Bajó en apnea a 40 metros de profundidad. La hipoxia de aguas profundas no da señales de aviso antes de matar.
El año de la gran crisis financiera global demostró que el exceso de confianza no se limita a los mercados de derivados. En el medio acuático, la hipoxia de profundidad cobró víctimas entre buceadores que subestimaron la física de los gases bajo presión: un caso paradigmático fue el del buzo australiano que consideró el equipo de respiración un lujo prescindible y bajó en apnea a 40 metros, retirándose del acervo genético con una eficiencia que los mercados de derivados ese año no supieron igualar. La economía del riesgo, ese año, se cobró deudas en varios frentes.
Un buzo australiano decidió que llevar el equipo de respiración era demasiado engorroso. Bajó en apnea a 40 metros de profundidad. La hipoxia de aguas profundas no da señales de aviso antes de matar.