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Premios Darwin 2019

Antes de que la pandemia redefiniera la relación del mundo con el riesgo colectivo, 2019 registró un pico documentado en abandonos del acervo genético por selfie, con India a la cabeza. El smartphone se había convertido en el instrumento de mediación entre la experiencia y su registro, con consecuencias definitivas para quienes priorizaron el segundo sobre la primera. Ese mismo año, un gamer de Bangkok demostró que la señal de cuatro barras puede salir cara si el balcón del cuarto piso entra en la ecuación, mientras que Cameron Wilson cerró el podio almacenando droga en cavidades corporales y una pistola en el bolsillo, combinación que la física resolvió antes de que pudiera hacerlo la justicia, pese a sus trece intentos previos de enseñarle algo.