
Una pareja muere en un coche fúnebre
El futbolista rumano Mario Bugeanu y su novia aparcaron en el garaje con el motor en marcha. El monóxido de carbono hizo el resto.
Por Redacción de PremiosDarwin.com
El 21 de marzo de 1999, en Bucarest, Mario Bugeanu —centrocampista de primera división de 24 años— y Mirela Iancu, de 23, decidieron que no podían esperar más.
Aparcaron el coche en el garaje. Dejaron el motor encendido. Lo que ocurrió después fue, según la policía, predecible.
El descubrimiento
El padre de Mario los encontró el lunes por la mañana. Un coronel de policía resumió la situación con precisión clínica:
«Parecían desconocer los peligros del monóxido de carbono.»
El gas se acumula en espacios cerrados. Un garaje con el motor en marcha y la puerta bajada es un espacio cerrado. Mario Bugeanu era futbolista profesional, no ingeniero de ventilación, y esa noche la diferencia importó.
El vehículo
El coche era un vehículo fúnebre. No se ha confirmado si esto formó parte del plan original.
Fuentes y documentación:
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