Premios Darwin 2018

Casos del archivo según el año del suceso; la selección no equivale a un palmarés oficial.

2018 fue el año en que la selección natural trabajó horas extra: un cofundador de Hamas se retiró del acervo genético revisando su propia pistola, un electricista ignoró los conos que él mismo sabría colocar, y el río Havel resolvió una disputa doméstica con la eficiencia que el sistema judicial tardará años en alcanzar.

El resto del año no fue menos instructivo. Dos conductores decidieron que la carretera era el lugar idóneo para dirimir sus diferencias, sin contar con la opinión de un camión que pasaba por allí. A estos se suman una pitón de 3,5 metros que no viajó en moto por voluntad propia, un misionero que confundió una isla sin contacto exterior con una oportunidad de networking espiritual, cuatro aficionados al geocaching que entraron en un canal subterráneo de Praga con alerta de tormenta activa —dos lograron salir y fueron hospitalizados—, y una mujer de 58 años cuyo coche demostró tener criterio propio en Castle Hill. Diez casos. Ninguna lección aprendida, en apariencia.