El hombre que subió la escalera equivocada
A las 2AM del 18 de diciembre de 2018, en la estación de New Carrollton, un hombre decidió subir por la escalera mecánica que bajaba. La física no negoció.
2018 fue el año en que la selección natural trabajó horas extra: un cofundador de Hamas se retiró del acervo genético revisando su propia pistola, un electricista ignoró los conos que él mismo sabría colocar, y el río Havel resolvió una disputa doméstica con la eficiencia que el sistema judicial tardará años en alcanzar.
El resto del año no fue menos instructivo. Dos conductores decidieron que la carretera era el lugar idóneo para dirimir sus diferencias, sin contar con la opinión de un camión que pasaba por allí. A estos se suman una pitón de 3,5 metros que no viajó en moto por voluntad propia, un misionero que confundió una isla sin contacto exterior con una oportunidad de networking espiritual, y varios casos que demuestran, con admirable consistencia, que la cadena de decisiones previas al desastre siempre es más interesante que el desastre mismo. Diez casos. Ninguna lección aprendida, en apariencia.
A las 2AM del 18 de diciembre de 2018, en la estación de New Carrollton, un hombre decidió subir por la escalera mecánica que bajaba. La física no negoció.
John Allen Chau pagó a seis pescadores para llegar ilegalmente a la isla más aislada del mundo y ofrecer el Evangelio a sus habitantes. Los habitantes respondieron con flechas.
Una mujer de 58 años paró el coche en Castle Hill para comprobar si las bolsas estaban en el maletero. El coche, sin freno de mano, resolvió el asunto a su manera.
Cuatro buscadores de geocachés entraron en un canal subterráneo de Praga con alerta de tormenta activa. Dos salieron. Uno no. El cuarto nunca fue encontrado.
Tres casos de 2018 con un denominador común: la cadena de decisiones que precede al desastre es siempre más interesante que el desastre mismo.
Anthony Gonzalez, electricista de profesión, sorteó varios conos naranjas de advertencia en la Ruta 208 de Franklin Lakes, Nueva Jersey, para evitar un atasco. Al otro lado de los conos había un cable eléctrico caído. Su coche ardió al contacto.
Dos conductores chocaron cerca de Stary Krzew, salieron de sus coches y decidieron resolver el asunto con los puños en medio de la carretera. Un camión resolvió el asunto por ellos.
El 14 de febrero de 2018, en Berlín, un hombre empujó a su pareja al río helado y saltó tras ella. Ella nadó hasta la orilla. Él no sabía nadar. El Havel resolvió la disputa.
Imad al-Alami, cofundador de Hamas y veterano de décadas de conflicto armado, no sobrevivió a la revisión de su propia pistola en Gaza: un disparo accidental en la cabeza durante la inspección.
Zaim Khalis Kosnan encontró una pitón de 3,5 metros durmiendo al borde de la carretera. Pensó que valía dinero. Tenía razón. Le costó la vida.