
Pon el freno de mano
Una familia fue a visitar el lago donde Susan Smith ahogó a sus hijos. Aparcaron el coche en la rampa de botadura. Olvidaron el freno de mano.
En septiembre de 1996, el lago John D. Long, en el condado de Union, Carolina del Sur, ya era un lugar conocido. Dos años antes, Susan Smith había introducido su coche en ese mismo lago con sus dos hijos pequeños dentro. Fue condenada por asesinato. El lago se convirtió en una especie de santuario improvisado para quien quería rendir homenaje a los niños.
La visita
Una familia de Buffalo, Carolina del Sur, acudió al lugar junto con otros conocidos. Mientras algunos miembros del grupo bajaban a la orilla, el vehículo, un Chevrolet Suburban, comenzó a moverse desde la rampa de botadura hacia el agua.
Nadie había puesto el freno de mano. El coche, con varios ocupantes dentro, se deslizó por la rampa y se hundió en el lago, a unos 25 metros de profundidad y a unos 24 metros de la orilla.
El rescate
Los equipos de buceo recuperaron el vehículo. Lo encontraron boca abajo, con el motor en marcha, las luces encendidas y la palanca de cambios en aparcado. No había señales de que alguien hubiera intentado frenar o girar.
El lago se quedó con siete personas: Tim Phillips, 26 años; su esposa Angie, 22; sus tres hijos Courtney (4 años), Meleana (23 meses) y Kinsleigh (4 meses); Carl White, 29; y Austin Roodvoets, 3 años.
El contexto
Los Premios Darwin no otorgaron premio en este caso. La tragedia afectó principalmente a niños que no tomaron ninguna decisión. La entrada en el archivo de 1996 se clasificó como «sin premio», con una nota sobre las circunstancias.
El lago John D. Long ha cerrado el acceso a la rampa de botadura desde entonces.
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