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Premios Darwin -206

El año 206 a.C. nos dejó exactamente un caso, pero de una calidad filosófica difícilmente superable: Crisipo de Solos, el padre del estoicismo, se retiró del acervo genético a carcajadas al contemplar cómo un burro devoraba sus higos. El hombre que dedicó más de 700 tratados a la templanza y el autocontrol encontró en ese momento de comedia rural algo tan irresistible que su cuerpo, poco estoico al final, no pudo con la situación. Diógenes Laercio lo recogió para la posteridad sin levantar una ceja, lo cual, en cierto modo, es la mayor ironía de todas.