Convenciendo al jurado
Clement Vallandigham, abogado defensor, demostró a sus colegas cómo la víctima se había disparado accidentalmente a sí misma. Utilizó la pistola cargada de las pruebas. El resultado llegó doce horas después.
1871 fue un año de reconstrucción tras la Guerra Civil americana, de imperios que se consolidaban y de la Comuna de París redibujando el mapa político europeo. La historia, ocupada en sus grandes gestas, apenas reparó en el pequeño drama de Ohio donde un abogado defensor decidió que la mejor prueba era una demostración en vivo. Clement Vallandigham, empeñado en convencer al jurado de que su cliente era inocente, reprodujo el accidente con tal rigor metodológico que el resultado, doce horas después, fue del todo definitivo. El acusado, por cierto, fue absuelto.
Clement Vallandigham, abogado defensor, demostró a sus colegas cómo la víctima se había disparado accidentalmente a sí misma. Utilizó la pistola cargada de las pruebas. El resultado llegó doce horas después.