El fondo del barril
Charles Stephens, barbero de Bristol, necesitaba dinero. Eligió el barril, el Niágara y un yunque como lastre. Solo el brazo llegó al otro lado.
1920 fue un año de reconstrucción y esperanza tras la Gran Guerra: el mundo miraba hacia adelante. Charles Stephens, barbero de Bristol, también miraba hacia adelante — concretamente, hacia las cataratas del Niágara — convencido de que tirarse al vacío dentro de un barril con un yunque atado a los pies era un plan financieramente sólido. La física tenía otra opinión, y el resultado fue tan definitivo como predecible: del intrépido barbero, solo un brazo completó el trayecto. Modesta forma de retirarse del acervo genético, aunque hay que reconocerle originalidad en el lastre.
Charles Stephens, barbero de Bristol, necesitaba dinero. Eligió el barril, el Niágara y un yunque como lastre. Solo el brazo llegó al otro lado.