Premios DarwinPremios Darwin

Premios Darwin 1988

1988 fue el año en que el mundo descubría el prozac y la humanidad demostraba, una vez más, que algunos individuos no lo necesitaban: directamente no había nada que medicar. Entre los casos que nos dejó este año figura un paracaidista que saltó al vacío con su cámara pero sin su paracaídas —800 saltos de experiencia que, al parecer, no incluían el paso de ponérselo— y un hombre que decidió que la cocaína era más eficaz administrada en lugares creativos, terminando el experimento con considerablemente menos extremidades de las que tenía al empezarlo. Dos historias, dos ratings perfectos, un año redondo.