
La erección fatal
Un hombre de 34 años se inyectó cocaína en la uretra para potenciar su rendimiento sexual. Sobrevivió, sin piernas por encima de la rodilla, sin nueve dedos y sin pene.
En 1988, médicos del New York Hospital-Cornell Medical Center describieron en una carta al Journal of the American Medical Association el caso de un hombre de 34 años ingresado con una erección que llevaba tres días activa y le impedía orinar.
El diagnóstico inicial era priapismo. La causa, una inyección de cocaína directamente en la uretra.
El método
El paciente había disuelto cocaína en una solución líquida y la había introducido mediante una jeringa en el tracto urinario antes de mantener relaciones sexuales. El Dr. Samuel Perry, profesor de psiquiatría clínica del hospital, explicó a los medios que era una práctica conocida entre ciertos consumidores: buscaban un subidón sexual que retrasara la eyaculación.
El efecto vascular de la cocaína mantuvo la erección durante 72 horas.
Las complicaciones
Al tercer día, la erección cedió bruscamente. Durante las 12 horas siguientes, la sangre se filtró hacia los tejidos de pies, manos, genitales, espalda y pecho. La coagulación intravascular causó necrosis en grandes superficies del cuerpo. El paciente fue trasladado a la unidad de quemaduras.
Los médicos amputaron ambas piernas por encima de la rodilla y nueve de los diez dedos de las manos para detener la gangrena. El pene se desprendió por sí solo.
El hombre sobrevivió y fue trasladado a un centro de rehabilitación.
Categoría Darwin
Los Premios Darwin lo clasifican como caso «estéril»: el paciente no murió, pero sus posibilidades de reproducción quedaron eliminadas de forma suficientemente definitiva.
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