
Buscando la privacidad en la playa
Daniel Jones cavó un agujero de dos metros y medio en la playa de Buxton para tener intimidad. La arena opinó diferente.
El 4 de diciembre de 1997, los servicios de emergencia acudieron a la playa de Outer Banks, en Buxton, Carolina del Norte. Un hombre había quedado sepultado bajo un hoyo de arena.
El agujero
Daniel Jones, 21 años, de Woodbridge, Virginia, había pasado parte de la mañana excavando un pozo en la arena. Según los testigos presentes en la playa, el hoyo medía aproximadamente dos metros y medio de profundidad. Jones se había instalado dentro con una silla de playa.
Los observadores especularon que lo había cavado para protegerse del viento y tener algo de privacidad. Nadie le preguntó, porque en determinado momento las paredes cedieron.
El rescate
Unos doscientos bañistas fueron testigos del derrumbe. Varios se lanzaron a cavar con las manos y con palas de plástico de juguete. El sheriff del condado, Bert Austin, describió la escena: los presentes actuaron con una determinación inusual, usando lo que tenían a mano.
Los equipos de rescate profesionales con maquinaria tardaron casi una hora en llegar a Jones. Lo encontraron bajo metro y medio de arena.
El desenlace
Jones fue declarado muerto en el lugar. La causa fue asfixia por aplastamiento.
La arena de las playas oceánicas no mantiene las paredes verticales. Es el motivo por el que los socorristas advierten sistemáticamente contra la excavación de hoyos profundos.
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