
El pescador pescado
Harris Simwaba, de 28 años, mordió al pez que acababa de pescar en el río Chungu, Zambia, para matarlo. El pez tomó nota y respondió bloqueando la vía respiratoria de su captor.
Una expedición de pesca en solitario cerca de Livingstone, Zambia, terminó de una forma que ningún manual de pesca contempla.
Harris Simwaba, de 28 años, sacó una pieza del río Chungu, a 16 kilómetros al este de Livingstone. El método elegido para matar la captura fue morderla. El pez, vivo todavía, se deslizó hacia la garganta. Simwaba intentó sacarlo con los dedos. No lo consiguió.
La captura que no se dejó comer
Los informes de los medios zambios recogieron los detalles con escueta precisión: el pez se alojó en la tráquea y bloqueó el paso del aire. La vía respiratoria no cooperó. Simwaba quedó a orillas del río sin que nadie pudiera intervenir a tiempo.
No se registró el nombre ni la especie del pez. Sobrevivió al encuentro.
El caso fue recogido por los Premios Darwin como ejemplo de la reversión inesperada de los roles depredador-presa.
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