
El pez doméstico asesino
Michael Gentner, 23 años, se ofreció voluntario para resolver el problema de un pez que había crecido demasiado en una pecera: intentó tragárselo vivo. El pez ganó.
El problema de la pecera
El 29 de enero de 1998, en Ohio, Michael Gentner estaba pasando el rato con un grupo de amigos mientras uno de ellos limpiaba su acuario. El dueño se quejó de que uno de los peces se había convertido en un problema: había crecido más que el tanque y se estaba comiendo al resto de los habitantes.
Michael se ofreció a solucionarlo.
La solución de Michael
Cogió el pez, que medía unos doce centímetros, e intentó tragárselo.
El pez, fiel a sus costumbres depredadoras, no colaboró. Se quedó atascado en la garganta.
La llamada al 911
Mientras Michael jadeaba sin conseguir aire y se ponía azul, sus tres amigos llamaron al número de emergencias. Le dijeron al operador que su amigo había comido algo de pescado y tenía problemas para respirar.
La ambulancia llegó con rapidez. Los paramédicos encontraron la cola del pez asomando por la boca de la víctima.
Ni el pez ni Michael pudieron ser reanimados.
La declaración policial
El mayor de policía Mike Matulavich resumió la situación: Michael no era una víctima. Era alguien que había tomado una mala decisión.
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