
En el ojo de un cerdo
Tres hombres de Eaton robaron un cerdo de 180 kg en la noche del 4 de julio de 1991. El cerdo sobrevivió. Los tres hombres no llegaron al amanecer.
La tarde del 4 de julio de 1991, James, Billy y Ashley pasaron el día bebiendo en Eaton. A última hora surgió un antojo: chuletas de cerdo.
A las 11 de la noche condujeron diez millas hasta una granja con la intención de robar uno.
La operación
Uno de ellos saltó la valla y ató una cuerda a un cerdo de unas 400 libras —unos 180 kilogramos—. Los otros dos tiraron desde fuera. El esfuerzo del animal sobre una sección de catorce metros de valla de eslabón de cadena fue suficiente para derribarla, lo que desató una estampida del resto del rebaño.
El dueño de la granja, John Wilson, salió de casa con una escopeta, disparó dos tiros al aire y les gritó que se marcharan.
Los tres cargaron el cerdo en la caja de su camioneta Ford y salieron a más de 90 millas por hora por la carretera comarcal. Iban sin cinturón. El cerdo estaba atado.
El cerdo manda
Tres millas después, el animal empezó a moverse en la caja. El vehículo empezó a dar bandazos. El cerdo salió despedido por la parte trasera y fue arrastrado media milla por el asfalto.
El conductor, distraído, golpeó un arcén blando. La camioneta volcó y rodó 40 pies. Los tres hombres salieron despedidos. El resultado fue instantáneo. Los encontraron a las 5 de la madrugada.
El sheriff Andrew Watson lo resumió en el parte: el conductor doblaba el límite legal de alcohol en sangre y habían encontrado latas de cerveza en y alrededor del vehículo.
El cerdo sobrevivió.
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