
Kung Fu Lion
Un estudiante de kung fu tomó al pie de la letra las palabras de su instructor y saltó al recinto de los leones del zoo de Melbourne para probar sus habilidades.
A finales de 1989, en el zoo de Melbourne, los cuidadores encontraron por la mañana lo que quedaba de un hombre en el recinto de los leones: dos brazos, dos manos y fragmentos de piel leonada entre los dedos.
El consejo del instructor
El estudiante había asistido esa semana a una clase donde el instructor declaró, con solemnidad dramática, que quienes hubieran alcanzado ese nivel de entrenamiento eran capaces de matar animales salvajes con sus propias manos.
La mayoría de los alumnos interpretó la frase como una metáfora motivacional. Uno de ellos no.
La prueba de fuego
De madrugada, el joven saltó las vallas del zoo y entró en el recinto de los leones para demostrar lo aprendido. El animal —que no había recibido instrucción marcial alguna— actuó según su naturaleza.
Los archivos de UPI del 26 de marzo de 1989 registran el hallazgo del cuerpo. La investigación no determinó un motivo claro para la intrusión. La hipótesis del instructor apareció más tarde en testimonios de testigos.
El balance
El plan de combate del estudiante no contemplaba dos variables: los instintos depredadores del león y la posibilidad de que las palabras de su maestro fueran, en el mejor de los casos, una exageración pedagógica.
El instructor no fue al zoo esa noche.
Fuente verificada:
Casos relacionados
La pitón que no quería ir en moto
Zaim Khalis Kosnan encontró una pitón de 3,5 metros durmiendo al borde de la carretera. Pensó que valía dinero. Tenía razón. Le costó la vida.
Invadiendo la privacidad de los elefantes
Moses Ndlovu y dos amigos intentaron acorralar tres elefantes machos en una zona abierta en Zimbabwe. Los elefantes tenían otros planes.
El Premio Darwin colectivo de los mamuts lanosos
Un estudio de 98 especímenes de mamut lanoso reveló que el 69% eran machos. La explicación: los machos vivían solos, tomaban malas decisiones y acababan atrapados en el barro.


