
La resaca del huracán
El 17 de agosto de 1969, el huracán Camille arrasó la costa de Mississippi. Varios residentes de los apartamentos Richelieu ignoraron las órdenes de evacuación. El Camille no negoció con ocho de ellos.
El 15 de agosto de 1969, las autoridades de la costa de Mississippi emitieron órdenes de evacuación ante la llegada inminente del huracán Camille. Los vientos sostenidos superaban las 175 mph. La marea de tormenta llegaría a casi ocho metros de altura.
La mayoría evacuó.
Los que se quedaron
En los apartamentos Richelieu Manor de Pass Christian, varios residentes decidieron no marcharse. Según testimonios recogidos años después, algunos consideraban que el edificio —de hormigón, segunda planta— ofrecía protección suficiente.
En la madrugada del 17 de agosto, la marejada ciclónica arrasó el edificio. De los 23 residentes que permanecían en el interior, ocho no llegaron al amanecer.
La leyenda y los hechos
Durante años circuló la historia de una «fiesta del huracán» en el edificio, con decenas de personas bebiendo en desafío al temporal. Walter Cronkite mencionó la imagen en sus crónicas. Investigaciones posteriores demostraron que la fiesta no tuvo lugar: los supervivientes confirmaron que nadie celebraba nada, solo se habían negado a evacuar por fatiga o incredulidad.
La historia fue amplificada por Mary Ann Gerlach, residente del edificio, que años después fue condenada por el asesinato de su undécimo marido. Su abogado había alegado que el trauma de Camille la había desequilibrado.
Lo que no cambia
Hubo o no hubo fiesta, el resultado es el mismo: ocho personas ignoraron una orden de evacuación por un huracán de categoría 5 y el huracán no negoció. El Camille se llevó por delante a 143 personas en Mississippi. Esas ocho no se eliminaron por temeridad celebratoria sino por la convicción de que el peligro era exagerado.
El Camille no negoció.
Fuentes verificadas:
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