
El ladrón de la catedral de Nairobi
Un ladrón asistió al servicio dominical en la Catedral de Todos los Santos de Nairobi y aprovechó el momento del cepillo para llevarse el dinero. La congregación lo vio. Huyó a una carretera muy transitada. Un autobús cerró el caso.
El 8 de marzo de 1999, un hombre de mediana edad tomó asiento en la Catedral de Todos los Santos de Nairobi y siguió el servicio dominical sin dar señales de su intención.
Cuando pasó la cesta de la colecta, guardó en los bolsillos varios puñados de billetes.
La huida
Los demás feligreses lo vieron. El hombre se dio cuenta.
Abandonó la catedral a toda prisa y cruzó hacia una avenida de tráfico denso. Un autobús que circulaba a gran velocidad lo arrolló. Fue instantáneo.
La mecánica del asunto
El juez de instrucción registró lo que anotó el forense como «acto de Dios». La formulación fue ampliamente reproducida en los medios locales e internacionales.
La catedral, por su parte, siguió recibiendo donaciones el domingo siguiente.
Fuente verificada:
Casos relacionados
El misionero que fue a convertir a la tribu más aislada del mundo
John Allen Chau pagó a seis pescadores para llegar ilegalmente a la isla más aislada del mundo y ofrecer el Evangelio a sus habitantes. Los habitantes respondieron con flechas.
Tres premios Darwin de 2018: butaca, oxígeno y proyectil
Tres casos de 2018 con un denominador común: la cadena de decisiones que precede al desastre es siempre más interesante que el desastre mismo.
El mago espiritual que llevaba diez años cocinándose al vapor
Lim Ba, conocido como Perro Negro, no salió del wok en Malasia durante su ritual habitual de purificación: sentarse en posición de loto dentro de un gran recipiente de acero inoxidable con fuego debajo.


