
Soy un hombre, puedo hacerlo
Wayne Roth fue mordido por una cobra, rechazó el hospital y se fue a un bar a presumir. El veneno tardó unas horas. Él no esperó tanto.
Por Redacción de PremiosDarwin.com
En noviembre de 1997, Wayne Roth, 38 años, de Pittston, Pensilvania, visitó a su amigo Roger Croteau. Croteau tenía una cobra en un terrario. Roth decidió meterle la mano.
La picadura
La cobra mordió a Roth en cuanto la sacó del tanque. Croteau le insistió en ir a urgencias. Roth declinó con una frase que los informes policiales recogieron con precisión: «Soy un hombre, puedo manejarlo».
En lugar del hospital, eligió el bar más cercano.
La barra
Roth consumió tres tragos y empleó el tiempo en contar a los presentes que acababa de sobrevivir a la mordedura de una cobra. La historia le funcionó durante un rato.
El veneno de cobra es una neurotoxina de acción lenta. Afecta al sistema nervioso central en horas, no en minutos. Lo que le dio a Roth tiempo para el relato, no para el tratamiento.
El desenlace
El veneno hizo su trabajo esa misma noche sin prisa. Jenkins Township fue el destino final de Roth.
El antídoto habría estado disponible en cualquier hospital de la zona. La guardia de urgencias de Pittston dista unos minutos del bar.
Fuente y documentación:
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