Kung Fu Lion

(Finales de 1989, Australia) Un estudiante de kung fu bastante impresionable escuchó con atención absorto cuando su instructor informó dramáticamente a la clase: «Ahora que has alcanzado este nivel en tu entrenamiento, puedes matar animales salvajes con tus propias manos».

El aprendiz de artes marciales tomó la declaración como un evangelio, y se dirigió al zoológico de Melbourne para probar su temple con el animal más salvaje de todos: el león. A altas horas de la noche, se metió en el zoológico, saltó al recinto del león, y se enfrentó a un rey de la jungla en combate.

Probablemente habría perdido una pelea cara a cara, pero nunca llegó a intentarlo. Su ingenuo plan de lucha no explicaba el entusiasmo del orgullo del león por un tierno intruso, ni tampoco daba suficiente peso a la posibilidad de que su instructor no supiera de qué demonios estaba hablando.

Los empleados del zoológico encontraron sus restos -dos brazos y dos manos- a la mañana siguiente, con fragmentos de piel roja agarrados con fuerza en los dedos.

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