Sexo en las alturas
Dos pilotos a bordo de un Piper PA-34 sobre Florida. El asiento del copiloto, reclinado a tope. Ninguno llevaba cinturón. El informe de la NTSB es tan claro como el parte de accidente.
1991 fue el año en que la URSS se disolvió, el mundo se reorganizó y, al parecer, algunos individuos tomaron nota de que los viejos esquemas ya no funcionaban, aunque no exactamente en el sentido geopolítico. En el catálogo darwiniano de este año figuran dos casos de mérito indiscutible y calificación perfecta: unos emprendedores nocturnos que subestimaron a un cerdo de 180 kilos —el animal sobrevivió; ellos se retiraron del acervo genético antes del amanecer— y una tripulación que confundió la cabina de un Piper PA-34 con un lugar íntimo, con el asiento reclinado, los cinturones ignorados y un informe de la NTSB que no necesita adornos. Dos historias, dos resultados definitivos, un año que demuestra que la selección natural no se tomó vacaciones ni cuando caía el Telón de Acero.
Dos pilotos a bordo de un Piper PA-34 sobre Florida. El asiento del copiloto, reclinado a tope. Ninguno llevaba cinturón. El informe de la NTSB es tan claro como el parte de accidente.
Tres hombres de Eaton robaron un cerdo de 180 kg en la noche del 4 de julio de 1991. El cerdo sobrevivió. Los tres hombres no llegaron al amanecer.