El hombre pez
Los restos de Neil Wilson, 49 años, aparecieron en un prado cerca de la presa de Toolondo. Llevaba un traje de plástico verde casero que imitaba a un pez. La cremallera estaba en la espalda.
1995 fue el año en que Windows 95 prometió que la tecnología lo haría todo más sencillo. Algunos no esperaron a leer el manual.
Entre los casos que dejó ese año figura un empleado que resolvió el problema de los sistemas de seguridad con un trozo de metal, un hombre que diagnosticó ruidos de motor desde abajo del camión en movimiento y el propietario de un coche en Michigan que decidió que un cable de alta tensión caído era, ante todo, un estorbo. En todos los casos, la física colaboró sin reservas. Completaron el año Neil Wilson, que diseñó un traje de pez con la cremallera en la espalda —detalle que solo importa cuando uno necesita quitárselo solo— y un aficionado al rafting en el Big Piney Creek que interpretó el río desbordado como una invitación personal. En el lado opuesto del marcador, seis egipcios bajaron a un pozo de sesenta pies a rescatar un pollo. El pollo salió. Ellos también, aunque con peor nota.
Los restos de Neil Wilson, 49 años, aparecieron en un prado cerca de la presa de Toolondo. Llevaba un traje de plástico verde casero que imitaba a un pez. La cremallera estaba en la espalda.
Con diez pulgadas de lluvia encima, el río Big Piney Creek desbordado y sin chaleco salvavidas, Stephan decidió que era el momento perfecto para hacer rafting. Los remadores expertos intentaron disuadirle.
Un pollo cayó en un pozo de 60 pies en el sur de Egipto. Seis personas se quedaron en el fondo intentando rescatarlo. El pollo sobrevivió.
Un empleado de una planta de hielo en Christchurch encontró una forma de sortear el sistema de seguridad a prueba de fallos de la máquina: un trozo de metal sobre el pedal. La máquina siguió funcionando. El empleado no.
James Burns, 34 años, necesitaba localizar un ruido en su camión. Su solución: colgar por debajo del vehículo en marcha mientras un amigo conducía. La ropa se enganchó en el eje de transmisión.
Un cable de alta tensión había caído sobre un coche en Michigan. El propietario decidió quitarlo con las manos. La corriente que circulaba por el cable no era negociable.