
A la luz de un mechero
Gregory usó un mechero para ver dentro del cañón de su escopeta de avancarga. Desde dentro, la escopeta también le vio a él.
El 4 de diciembre de 1996, en la vivienda familiar de Dunkirk, Indiana, Gregory David Pryor, 19 años, intentó resolver el problema que tenía con su arma.
La escopeta
Pryor estaba limpiando una escopeta de avancarga del calibre 54 que no funcionaba correctamente. Para examinar el interior del cañón recurrió a lo que tenía a mano: un mechero.
Las escopetas de avancarga —también llamadas de pólvora negra— se cargan introduciendo la pólvora directamente por la boca del cañón. No tienen cartucho. La pólvora residual queda adherida a las paredes interiores tras cada disparo.
El resultado
Alrededor de las 23:30, el arma disparó. El proyectil impactó a Pryor en la cara. La casa de sus padres fue también su destino final.
Los investigadores del sheriff del condado de Jay reconstruyeron la secuencia a partir de las evidencias físicas y los testimonios de los familiares presentes. El informe concluyó que la llama del mechero había inflamado los residuos de pólvora que quedaban en el interior del cañón.
El contexto
Las instrucciones de mantenimiento de cualquier arma de avancarga indican que el cañón debe inspeccionarse con una baqueta o con un equipo adecuado, nunca con fuente de ignición. El arma no estaba cargada con un proyectil nuevo, pero sí con suficiente residuo para activarla.
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