Llamada especial en la noche
Ken Charles Barger, 47 años, oyó el teléfono sonar junto a su cama y, en la oscuridad, agarró el objeto equivocado: un revólver calibre 38.
1992 fue el año en que el mundo celebraba el quinto centenario del descubrimiento de América. Algunos humanos, sin embargo, estaban demasiado ocupados descubriéndose a sí mismos… con resultados desiguales.
Entre los hallazgos más notables del año figura un hombre que confundió su revólver con el teléfono en plena noche, un joven que decidió responder a una serpiente de cascabel con su propia lengua, un ladrón que se desnudó para caber por un conducto de ventilación y no calculó bien el codo y un pescador zambiano que mordió a su presa antes de que la presa tuviera ocasión de opinar. En todos los casos, la naturaleza —o la física, o la biología básica— agradeció la colaboración y procedió con eficiencia.
Ken Charles Barger, 47 años, oyó el teléfono sonar junto a su cama y, en la oscuridad, agarró el objeto equivocado: un revólver calibre 38.
En 1992, un hombre intentó robar el Pancake Pantry de Nashville descendiendo por el conducto de extracción de la cocina. Para caber, se desnudó. No calculó bien la anchura del codo del conducto.
Harris Simwaba, de 28 años, mordió al pez que acababa de pescar en el río Chungu, Zambia, para matarlo. El pez tomó nota y respondió bloqueando la vía respiratoria de su captor.
Un joven ebrio de veinte años se indignó cuando una serpiente de cascabel le sacó la lengua. Decidió devolver el gesto sosteniéndola frente a su cara y sacándole la lengua. La serpiente no lo tomó como un cumplido.