Premios DarwinPremios Darwin

Premios Darwin 1996

1996 fue el año en que la oveja Dolly demostró que la vida podía copiarse. Algunos humanos, en cambio, hicieron todo lo posible por no dejar descendencia.

Entre los candidatos más entusiastas figuran Gregory, que usó un mechero para inspeccionar el interior de su escopeta —la escopeta inspeccionó el interior de Gregory con igual curiosidad—, dos hombres en Calcuta convencidos de que un tigre de bengala agradecería una guirnalda de caléndulas —el tigre tenía una opinión diferente sobre el protocolo de los regalos— y Krzysztof, cuya noche de alcohol y motosierra escaló hacia una apuesta que nadie le había pedido subir. A estos se suman un operario finlandés que intentó ahorrar tiempo desacoplando un vagón en marcha, con el resultado previsible para cualquiera menos para él; Grant Williams, cuya pitón birmana Damien llevaba una semana con el apetito desatendido y decidió resolverlo por su cuenta; una familia que aparcó en una rampa de botadura junto al lago de Susan Smith y olvidó el freno de mano; y el siempre clásico Stefan Macko, que subió a una silla con ruedas en el balcón del piso 23 para limpiar un comedero de pájaros. La silla cumplió su función. El comedero quedó impecable.