Premios DarwinPremios Darwin

Premios Darwin 1998

1998 fue el año en que el mundo debatía si el efecto 2000 borraría la civilización. Más discretamente, trece personas se adelantaron al apocalipsis por su cuenta.

Algunos métodos rozaron lo poético: un pescador de Fox Lake que convirtió su barca en punto cero, un piloto que aseguró los mandos contra ladrones antes de despegar borracho, o el cadete que quiso demostrar la resistencia de un chaleco antibalas usando a su compañero como sujeto de prueba. El resto del elenco completó el cuadro con igual dedicación: un esquiador de Mammoth Mountain que robó la protección de una torre para usarla de trineo y se fue directo a la misma torre, una momia de Halloween que encendió un cigarrillo, un ladrón de coches que olvidó comprobar la manija antes de prender el último, un entusiasta del baloncesto al que el aro devolvió el gesto con todo un muro encima, y un veterano de los puentes de Norwich que, cuando se quedó sin ríos, improvisó. Trece casos, cinco merecedores de la puntuación máxima, y un recordatorio de que el gen de la precaución es, al parecer, opcional.